El fin de semana fuimos con mi hijo de 3 años y mis sobrinos de 3 y 5 años a la granja educativa de Lonquén. Está a 45 minutos de Santiago en Isla de Maipo. Lo pasamos increíble. Un paseo demasiado recomendado para ir con niños chicos.
Las entradas cuestan $9.000 por persona y pagan desde los 3 años. Yo estoy inscrita en el club Metrogas donde voy acumulando puntos por cada boleta que pago y pude canjear las entradas con eso. Les paso el dato por si tienen Metrogas y no están inscritos. Hay varias cosas que se pueden canjear.
Nosotros llegamos como a las 11:30 y empezamos a recorrer por nuestra cuenta. Yo recomendaría llegar un poco antes de las hora de los recorridos guiados, porque son súper entretenidos y vas conociendo todo de forma más ordenada. Pero eso es opción de cada uno.
Los recorridos los fines de semana son a las 11:00 am, 14:00 pm, y 16:00. Duran una hora y media. Yo encuentro que el ideal para ir con niños chicos es el de las 11am, para después pasarse a almorzar al restorán de ahí mismo.
La granja es un campo enorme, son 150 hectáreas y fue realmente un día de campo.
Nosotros gozamos el recorrido guiado, la monitora sabía mucho y era muy entretenida para los niños.
Lo primero fue el taller de pancito amasado. Nos enseñaron el proceso de moler el trigo y todos los pasos necesarios hasta llegar a la harina. Todo esto fue mediante una clase muy entretenida donde los niños iban conociendo lo necesario en cada proceso. Luego pudieron amasar y darle forma a un pan. ¡Gozaron
Después fuimos con la misma guía a los corrales. Era muy entretenido porque había muchos niños participando por lo que se armó una dinámica muy colaborativa entre las familias. (Los míos no dejaban de hablar, preguntar y aportar)
Esta parte obviamente les encantó, pudieron darle de comer a los animales con sus manitos. Al principio les dio nervio, pero después estaban fascinados. Además, hay gallinas y pollitos por todos lados.
En la entrada se puede comprar el alimento para los animales y cuesta $500 pesos. Yo compre dos bolsas para cada niño (una para aves y otra para los de los corrales). Nos alcanzó perfecto.
Hay muchos animales de granja como ovejas, cabras, terneros y vacas. Las vacas son enormes, nunca había visto un animal tan tan grande. Estábamos impactados.
La guía nos iba contando características y datos curiosos de todos los animales. Yo aprendí montones de cosas que no sabía.
Los ciervos fueron mis favoritos, son preciosos.
Después pasamos por una ruka mapuche donde nos habló sobre detalles de la construcción de la ruka, instrumentos, cocina, vestimenta.
Para terminar el recorrido fuimos al taller de greda, donde nos pasaban un poco de greda a cada uno para poder hacer un chanchito. Los niños amaron esta actividad y se llevaron sus chanchitos felices.
Cuando volvimos, pasamos a la parte del taller de pancito amasado. Ya estaban horneados y listos para comerlos. Quedaron exquisitos!
Como nosotros partimos a las 14:00, al terminar el recorrido ya eran las 15:30 por lo que ya teníamos mucha hambre por lo que hubo algunas cosas que no hicimos y nos quedó pendiente.
Hay una laguna que por lo que me comentaron es chorísima, se puede hacer un trekking y hay puentes colgantes. Hay zona de picnic, una cafetería y se pueden celebrar cumpleaños. Había una familia celebrando un cumpleaños con un asado que se veía increíble.
Lo que si hicimos fue jugar con algunas instalaciones que tienen ahí para libre uso como unas lianas para colgarse donde se caen en un colchón de paja. Además hay una tirolesa. Tienen cascos de seguridad pero a mí me dio nervio subir a los niños porque son sin arnés. Creo que es para niños de más de 6 años. Recomiendo ir con zapatillas y no chalitas.
También en la entrada hay unos carritos para llevar niños chicos, esos típicos como para arena que se usan en la playa. Son ideales para niños que no les guste tanto caminar. Yo me imagino que es difícil andar en coche por ahí por la irregularidad del camino y con estos carritos ideal para ese fin. No pregunté si se arrendaban o cuanto costaban, pero había varios niños de 1 o 2 años en ellos.
Hay un vivero, no es muy grande, pero tiene muchas especies de plantas. Por lo que alcance a mirar tiene muy buenos precios. Al final no me traje nada de eso porque a las 3:30 todos ya teníamos mucha hambre y queríamos irnos a comer.
El restorán que está en la entrada nos gustó mucho. No había nadie eso sí, me imagino que por la hora. Tenía un espacio de juego enorme con juegos para niños. Nos sentamos y los niños desaparecieron. Pedimos un pastel de choclo que nos costó $9.000 aprox y era grande. De cortesía nos dieron un pisco sour. ¡A mí me encanta así que feliz! Para los niños pedimos dos porciones de papas fritas y dos porciones de nugget. Pero una estuvo de más, con una de papas y una de Nuggets alcanzó para los 3 niños. Me encantó el restorán. Buenos precios, comida rica y atención muy amable.
A la vuelta prendimos el auto, anduvimos 1 km y los 3 ya estaban durmiendo. ¡Quedaron agotados! Y nosotros felices.
En resumen, amamos el panorama.